Como parte del sector privado y desde una agencia enfocada exclusivamente en la abogacía y el ecosistema legal, es un verdadero orgullo haber participado como integrante de @juscom en el Primer Congreso Iberoamericano de Comunicación Judicial. Haber vivido este espacio años atrás desde el rol de periodista, y hoy hacerlo como director de Agencia Aquo, me permite ver con enorme satisfacción cómo crece una comunidad convencida de que la cercanía de las decisiones judiciales mejora directamente a la sociedad.
En nuestro proyecto diario, trabajamos para darle valor a los abogados, las abogadas, a los funcionarios, a los jueces y juezas, a las asociaciones y a los defensores y defensoras. En definitiva, a todos los operadores judiciales. Lo hacemos bajo una premisa innegociable: creemos firmemente que COMUNICAR es parte indispensable para mejorar el servicio de justicia.
El divorcio entre el fallo judicial y el entendimiento social
Uno de los ejes conceptuales más fuertes de las jornadas fue la necesidad de romper con la endogamia institucional. Durante años, el ecosistema legal se ha refugiado en un metalenguaje complejo, donde muchas veces se prefiere numerar artículos antes que estructurar frases comprensibles. El resultado es evidente: un divorcio profundo entre lo que los jueces resuelven y lo que la gente finalmente entiende.
Es una realidad que los jueces “no tienen buena prensa” y que su historia o función no está diseñada precisamente para hacer amigos. Sin embargo, en el derecho, los vacíos de información se convierten en problemas de legitimidad. La forma lingüística es tan portadora de sentido como el fondo de un hecho jurídico; si no se entiende la forma, el impacto del hecho se pierde.
Para contrarrestar esto, el congreso dejó en claro que la comunicación judicial ya no es una herramienta accesoria, sino un campo académico fundado y estratégico.







Claves y aprendizajes: El receptor en el centro del mensaje
La gran enseñanza de este encuentro iberoamericano es que debemos poner, de una vez por todas, el foco en el receptor del mensaje. Para lograr un sistema accesible, los juristas de hoy deben incorporar múltiples miradas, y una de las principales debe ser la comunicación en lenguaje claro.
A modo de síntesis, comparto las principales ideas fuerza y estrategias que nos dejó la jornada:
- La claridad es calidad: Un mensaje indescifrable no es más técnico, es menos eficiente.
- El cambio empieza en la persona: El lenguaje claro no es solo una norma institucional, empieza por el esfuerzo individual de cada operador legal.
- El origen de la Jurilingüística: Se recordó que esta disciplina nació en Canadá a partir del conflicto de gestionar dos ordenamientos jurídicos diferentes y con el fin de fortalecer la corredacción legislativa. Hoy, es un pilar para humanizar el derecho.
- Adecuación al umbral de poblaciones vulnerables: Es obligatorio tener claro el destinatario final y adaptar el mensaje para garantizar que los sectores más postergados comprendan sus derechos y obligaciones.
- Estrategias para el nuevo lector: El lector digital cambió. Una técnica recomendada es incorporar subtítulos en las resoluciones para preparar el camino de la lectura y facilitar la navegación visual del texto.
La premisa es simple: Hablar para que nos comprendan, sosteniendo la comunicación sobre la base de la empatía.
Unidos por una justicia más cercana
Si algo demostró este congreso es que hoy conviven “dos Nosotros” que históricamente caminaban por carriles separados: los profesionales de prensa y los operadores de la Justicia. Hoy, esos dos mundos están firmemente unidos por un objetivo común.
Iberoamérica ya habla de forma abierta y profesional sobre Comunicación Judicial. Desde el sector privado, en Agencia Aquo (www.agenciaaquo.com), asumimos el compromiso de seguir impulsando esta transformación, convencidos de que una justicia que comunica mejor es, fundamentalmente, una justicia más justa.